top of page

PRAT, UN SANTO HÉROE

AUTOR: Nicolás Kipreos Almallotis

El heroísmo de Prat en Iquique no lo podemos replicar, pero sí el heroísmo de su vida diaria, abierta a las necesidades del prójimo, preocupado por el bienestar de los más pobres, enseñando sin percibir remuneración y ejerciendo su profesión de abogado para auxilio de los más pobres. Y es que Prat, como gran creyente, tuvo en María, Madre y Reina de Chile, el respaldo seguro en su esfuerzo por alcanzar los más altos ideales. Tan es así, que aún su vida y gesta nos impresiona, sorprende y conmueve.



El arrojo de su salto cambió el destino de la guerra, pero su calidad humana, esa materia prima vital sobre la cual se edificaron sus atributos, es decir, su entrega total y para siempre en el momento que más lo necesitaba nuestro país y la coherencia de una vida común y sencilla forjada en el amor, para dar lo mejor de sí, en un sacrificio redentor por la patria amada, hicieron en él la gran diferencia para convertirlo en el máximo héroe de Chile.


Su ejemplo y valor trasciende el heroísmo militar y se convierte en una gran lección de vida porque Prat hizo lo ordinario, extraordinariamente bien, con pasión, esmero y amor. Prat no fue solo un buen hijo, fue un hijo ejemplar; no fue solo un buen esposo, fue un modelo de ternura y entrega profunda hacia su mujer; no fue solo un buen cadete, fue el cadete con las mejores calificaciones de su generación; no fue solo un buen teniente y capitán, fue un hombre de armas que, como superior de otros, supo combinar excepcionalmente bien la firmeza y la humanidad en la formación de los suyos. En fin, no fue solo un buen marino, fue un oficial que asumió cada una de las responsabilidades que se le asignaron con un sentido de profesionalismo y perfección. Tuvo un liderazgo que supuso ir más allá del deber, ir más allá de las expectativas que fueron depositadas en él, al límite de desafiarlas y asumir todo por Chile, junto a los suyos.


Si Prat fue un ejemplo en el pasado, hoy con mayor razón lo es por lo que estamos viviendo. Él puede ser el faro que nos ilumine para ser mejores ciudadanos. Sobre su figura no hay diferentes opiniones: es reconocido de Arica a la Antártica, lo admiramos, nos une como chilenos, por lo que bien vale la pena recurrir a él, hoy especialmente, para pedirle que interceda por Chile para que seamos más unidos y reine la paz y la concordia en este bendito país, por el que Prat no dudo, ni un segundo, en entregar su vida.

1 comentario

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación

Felicitaciones por el artículo. Efectivamente Prat hizo realidad las virtudes humanas sin llamar la atención.

Me gusta
bottom of page