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- "El Compás", edición de octubre
Los invitamos a leer a la edición número 13 de "El Compás", para que estés enterado de lo que viene y lo que ha pasado en nuestro "Caleuche". LEER AQUÍ "EL COMPÁS" Aprovechamos esta publicación para recordarte que si tu Capitanía o tú como Cadete, desea hacer un aporte de contenido a nuestra revista, solo debes escribir a sec.redes@caleuche.cl Buscamos anécdotas navales entretenidas para compartir Grandes personajes caleuchanos que quieras destacar. Otro punto, queremos volver a compartir nuestra encuesta sobre El Compás, por si no has tenido oportunidad de contestarla. CONTESTAR AQUÍ LA ENCUESTA Durante las próximas ediciones, iremos haciendo algunos contenidos que ustedes pidieron en esta encuesta, ya que cada una de las ideas que nos propusieron, nos invitan a seguir mejorando y desarrollando nuevas secciones. También agradecemos las aclaraciones que nos hacen llegar sobre algunos contenidos expresados en la revista, que a veces pudieran ser mejorados en su entrega. Sepan que ese es nuestro compromiso y que trabajaremos en ello. Finalmente, dar las gracias por la valoración a este medio que acaba de cumplir un año de existencia. ¡Gracias Cadete Caleuchanos!
- Bogatún de Combate Angamos 2024
El próximo sábado 9 de noviembre realizaremos el Bogatún de Combate 'ANGAMOS 2024', en conmemoración del 145° aniversario del Combate Naval de Angamos, el 206° aniversario del zarpe de la Primera Escuadra Nacional y el Día del Suboficial Mayor de la Armada, en nuestro Fondeadero 'Arturo Prat', a partir de las 13:00 horas, con toda la tripulación en formación en el Patio del Buque, en tenida caleuchana, con medallas y condecoraciones ORDEN DE EJERCICIO 04/2024 Para esta oportunidad y como es tradicional, contaremos con la participación del Comandante en Jefe de la Escuadra Nacional, Contraalmirante Sr. Mauricio Arenas Menares, el Agregado de Defensa Adjunto y Naval de Perú, Capitán de Navío Sr. Hugo Valles Iglesias, los Comandantes de Unidades de la Escuadra, e invitados especiales. *** La Lista Naval se abre el jueves 24 de octubre *** El valor por chaza es de $ 30.000 e incluye cóctel y almuerzo. Aperitivos clásicos Empanaditas de queso Albondiguillas a la parmesana Shot de rúcula, peras y queso azul Crostini de prieta y cebollita perla Entrada: Tataki de atún sobre quenelle de quinoa bicolor con palta y salsa teriyaki. Principal: Solomillo de cerdo Wellingtong, acompañado de puré de manzanas asadas y salsa demi glass. Postre: Tartelette de limón y coco. Consomé de ave Whisky como bajativo * Los cadetes que deseen un menú vegetariano, solicitarlo directamente al momento de hacer la reserva. Coordenadas para transferencias: Banco Bci Cuenta Corriente:13236032 Rut: 70.018.090-5 Nombre: Centro de Ex cadetes y Oficiales de la Armada “Caleuche”. Correo: tesorero.corp@caleuche.cl Fono de contacto o reserva: +569 8900 0124 Asunto: Bogatún de Angamos 2024 La Lista Naval, se cerrará el miércoles 6 de noviembre; luego de esta fecha no se aceptarán retractos, modificaciones ni devolución de las chazas pagadas. Para esta oportunidad -Bogatún de Combate-, se podrá hacer uso de una condecoración de cuello, una presea de vientre, un collar de cuello y hasta tres preseas de pecho; privilegiando el uso de las medallas y condecoraciones caleuchanas. La recogida para los cadetes es a las 12:30 Hrs. En este bogatún, habrá engrilletamiento de nuevos cadetes, los cuales deberán asistir acompañados de sus padrinos, y además se hará entrega de medallas por años de servicios.
- ¡UNA NOCHE BRASILEÑA IMPERDIBLE!
¡No te pierdas una velada mágica a bordo del Caleuche! El programa "EN EL CALEUCHE" regresa con un evento exclusivo en el que las melodías del bossa nova llenarán nuestra cubierta de encanto y alegría. 19:00 Hrs. Apertura de puertas ¡RESERVA DIRECTAMENTE VÍA ONLINE! El próximo jueves 24 de octubre, de 20:00 a 21:45 , disfruta de la extraordinaria voz de Silvia Lobo , una destacada cantante de bossa nova que, junto a su talentosa banda, nos llevará a un viaje musical a la cálida tierra carioca. Reserva ya tu lugar a través de nuestra página web con el nuevo sistema de reservas: www.caleuche.online/reservas . El valor del cover es de solo $6.000 por persona , ¡un precio increíble para una experiencia inolvidable! ¿Prefieres reservar por teléfono? Nuestro siempre amable Capitán de Alto, Sr. Heriberto Rodríguez , está disponible para ayudarte con la reserva al +56 9 9543 4498 . Además de deleitarte con la música, disfrutarás de una selección culinaria brasileña, especialmente preparada para esta ocasión. Valor menú noche Brasileña :$12.900 Opción de fondo: Feijoada o Peixe frito e batatas fritas Postre: Mousse de mango y maracuyá Esta noche prometemos crear recuerdos inolvidables en la cubierta de nuestra nave espiritual. ¡Te esperamos a bordo para una noche llena de ritmo, sabor y magia! Te esperamos el jueves 24 de octubre, desde las 20:00 Hrs. ¡RESERVA DIRECTAMENTE VÍA ONLINE! Importante: Les rogamos evitar los ruidos molestos, y especialmente el murmullo de algunas conversaciones, durante el espectáculo para garantizar que todos puedan disfrutar plenamente de la presentación. Será una velada llena de música y emociones, donde podremos disfrutar de los ritmos envolventes de Brasil en un ambiente de camaradería y tradición. Inviten a su familia y amigos para que pasen una noche perfecta. Una NOCHE BRASILEÑA. ¡No se lo pierdan!
- Silvia Lobo y su Grupo iluminan la noche con bossa nova en el Caleuche - Buque Madre
En una velada marcada por la música y calidez humana, el jueves 24 de octubre, el Caleuche - Buque Madre vibró al ritmo del bossa nova con la talentosa cantante Silvia Lobo y su Grupo. En el marco de los eventos organizados a través del programa de actividades recreativas “EN EL CALEUCHE”, la noche reunió a Socios, sus familias y amigos en un ambiente de alegría y camaradería. Desde el primer acorde, la voz de Silvia Lobo capturó la atención de los presentes, transportándolos a las playas y paisajes melódicos de Brasil. Con interpretaciones que incluían clásicos de la bossa nova, la cantante y su grupo lograron crear una atmósfera única, logrando que el público conectara con cada canción y se sumergiera en un viaje musical cargado de emociones y recuerdos. Los caleuchanos presentes disfrutaron no solo de la música, sino también de la oportunidad de compartir y fortalecer lazos en este espacio dedicado a mantener vivas las tradiciones y valores de la comunidad naval. La actuación de Silvia Lobo y su Grupo destacó no solo por su calidad artística, sino también por su capacidad de traer alegría y unión a la comunidad. Este evento es parte de los esfuerzos del Caleuche - Buque Madre por brindar actividades culturales y recreativas que promuevan el espíritu de camaradería entre sus miembros y amigos.
- Capitanía Caleuche Puerto Montt: Bogatún en Conmemoración del Combate de Angamos 2024 junto a la Escuadra Nacional
El pasado viernes 18 de octubre, la familia naval se reunió en Puerto Montt para conmemorar el Combate Naval de Angamos y celebrar el Día del Suboficial Mayor Naval. En una jornada marcada por el orgullo y la camaradería, se realizó el tradicional Bogatún, que este año contó con un destacado contingente de la Escuadra Nacional, cuya recalada coincidió de manera oportuna con esta significativa fecha. Entre las personalidades presentes, se destacó la participación del Comandante en Jefe de la Escuadra, Contraalmirante Mauricio Arenas Menares; el Comandante de la Fragata Cochrane, Capitán de Navío Juan Pablo Villanueva Álvarez de Toledo; el Comandante del Petrolero Escuadra Araucano CN Sr. Enrique Caulier Femenias y el Condestable Mayor de la Escuadra, Suboficial Mayor Sr. Guillermo Ramos. Junto a ellos, otras figuras del ámbito naval se sumaron a la conmemoración, aportando una solemnidad especial al encuentro. Además, se contó con la presencia del Contraalmirante Alejandro Torres Horton, Comandante en Jefe de la Quinta Zona Naval, quien estuvo acompañado por el Suboficial Mayor Sr. Blas Vega, Condestable Mayor de la Quinta Zona Naval, y el Suboficial Mayor Sr. Leonel Fernandois, Condestable Mayor de la Gobernación Marítima de Puerto Montt. Este significativo hito resaltó el compromiso y la cohesión de la Armada en la región, brindando una oportunidad invaluable para rendir homenaje a la historia naval y al servicio de nuestros hombres y mujeres de mar. La participación de la Escuadra Nacional en Puerto Montt no solo realzó el acto conmemorativo, sino que también dejó un profundo sentimiento de orgullo en todos los asistentes, quienes compartieron un momento de reflexión y reconocimiento al valor y legado de la Armada de Chile.
- Bogatún de Combate “ANGAMOS 2024", Capitanía Caleuche - Iquique
El viernes 18 de octubre a las 20:00 hrs, se llevó a cabo en la Capitanía de Iquique el Bogatún de Combate "Angamos 2024", conmemorando el 145.º Aniversario del Combate Naval de Angamos, el Zarpe de la Primera Escuadra Nacional y el Día del Suboficial Mayor de la Armada. La ceremonia contó con la presencia del Comandante en Jefe de la Cuarta Zona Naval, Contraalmirante Marcelo Zoppi Pimentel, junto a oficiales del Estado Mayor, comandantes de unidades y reparticiones de la zona, además de invitados especiales y amigos de la Capitanía. El Bogatún se desarrolló conforme a nuestro Ceremonial Caleuchano, en un ambiente de solemne respeto y camaradería, honrando las tradiciones navales que nos unen.
- EVENTO "NOCHE EN PARIS"
Silvia Lobo y su Cuarteto nos llevarán por las canciones de Edith Piaf a Charles Aznavour El próximo jueves 22 de noviembre, desde las 19:00 horas, la música de Edith Piaf y Charles Aznavour llenará de glamour parisino la cubierta de nuestro buque espiritual. No se pierdan una oportunidad igual por solo $ 6.000 de cover. Fecha: Viernes 22 de Noviembre. 19:00 horas. Reserva desde muestro botón de pagos de manera rápida y segura. PARA COMPRAR ENTRADAS, POR FAVOR CLIC AQU Í. Si no puede reservar su entrada vía online, contará con la asistencia de nuestro Capitán de Alto Sr. Heriberto Rodríguez P, quien, con la amabilidad que lo caracteriza, les tomará la reserva telefónicamente en el número: +56 9 9543 4498. Menú de Noche Paris: Entrada: Vichyssoise: La vichyssoise es una crema de puerro y papa, clásica de la cocina francesa, servida típicamente fría. Su textura es suave y cremosa, con un sabor delicado a puerro y un toque refrescante, ideal como comienzo ligero. Plato principal: Coq au vin con papas torneadas El Coq au vin es un plato tradicional francés que consiste en pollo cocinado a fuego lento en vino tinto, generalmente junto con zanahorias, champiñones y tocino, lo que le da un sabor profundo y aromático. Las papas torneadas, talladas en pequeñas formas ovaladas y redondeadas, son un acompañamiento clásico que suele saltearse en mantequilla, proporcionando un contraste perfecto de textura y sabor con el plato principal. Postre: Éclair de moka Un éclair es una masa choux rellena de crema, en este caso con sabor a moka (café), y suele llevar un glaseado encima. Es un final dulce y con un toque de café, que cierra la experiencia del menú con elegancia. Precio: $16.900 Desde ya los esperamos para vivir lo mejor de la Noche en Paris
- Relato novelado del Combate Naval de Angamos, adaptado de la novela "Curso de Héroes"
AUTOR: CADETE CALEUCHANO, Edgardo Mackay. "Curso de Héroes" es la última novela histórica de Edgardo Mackay, autor también de "Balleneros y Corsarios" y "La Última Ola". En esta obra, Mackay nos traslada a la Guerra del Pacífico, uno de los periodos más icónicos y complejos en la historia de Chile. A través de los ojos de Robin Corthorn-Davies, un joven oficial de la promoción de figuras históricas como Arturo Prat y Carlos Condell, el lector se convierte en testigo de la campaña naval que va desde el inicio del conflicto hasta la ocupación del Callao. La novela revela intrincadas tramas: los intereses británicos en la industria del salitre, la influencia estadounidense en el Cono Sur, y las dudas de los altos mandos militares y civiles. El relato es matizado por el romance entre el protagonista y la hija de un representante de la Pacific Steam Navigation Company, con un tono humano e íntimo que baja del pedestal a estos personajes históricos, dándoles una profundidad que los vuelve más cercanos y reales. "Curso de Héroes" ofrece un detallado retrato de una época fascinante, que continúa cautivando a lectores de los países involucrados en la contienda. 1.- PUNTA ANGAMOS El 6 de octubre la 2da División arribó a Mejillones y al día siguiente lo hizo Riveros con el “BLANCO ENCALADA”, la “COVADONGA” y el “MATÍAS COUSIÑO”, casi coincidiendo con el zarpe de Grau desde la cuadra de Los Vilos rumbo al norte. Apenas arribado Latorre informó al ministro Sotomayor lo sucedido en Arica, recibiendo instrucciones de llenar sus carboneras y esperar órdenes, en tanto a Riveros se le ordenó zarpar inmediatamente a Antofagasta con sus tres buques. Las órdenes de Sotomayor llegaron al día siguiente, instruyendo a Latorre que su división saliera a cruzar a cincuenta millas frente al puerto de Mejillones en convoy abierto de tal modo de poder abarcar más horizonte, en tanto que Riveros recibía instrucciones de cruzar hacia el suroeste de Antofagasta. Sin embargo Latorre, después de consultar con los comandantes Jorge Montt y Francisco Javier Molinas y ante una sugerencia de Robin, decidió alterar las instrucciones originales por considerar que cincuenta millas era una distancia demasiado amplia para cubrir, reduciéndola a sólo veinte millas de la costa, y manteniendo a Riveros en Punta Tetas, frente al cierre norte de Antofagasta. Telegrafiado el cambio al ministro éste respondió: “Acepto las modificaciones que usted propone a las instrucciones y proceda en todo caso como usted juzgue más oportuno”. -¡Bien! Así, si se les escapan al ‘BLANCO’ caerán redonditos en nuestras manos. Genial, Latorre, simplemente genial. -Si, pero siempre que a Grau no se le ocurra una genialidad igual o mejor, Robin. No sería la primera vez. Pero algo me dice que esta vez vamos bien encaminados. * -Medianoche, señor. Tenemos las luces de Antofagasta a estribor, almirante. -Bien -Grau miró su reloj. –Señales a la ‘UNIÓN’ para que permanezca en observación. Nosotros vamos a entrar. A la una y veinticinco minutos del 8 de octubre el monitor ingresó sigilosamente a la bahía en tanto el teniente Palacios trepado en la cofa recorría la rada con sus binoculares. -Nada de transportes, nada de pertrechos en el muelle, nada de tropas. ¡Maldita sea! Nada de nada. Descolgándose a la cubierta se dirigió al puente a entregar su informe al almirante, quien lo escuchó con rostro inexpresivo. -Notado, teniente. Señor Aguirre, proa a la ‘UNIÓN’. Nos vamos de aquí. A las tres y cuarto de la madrugada se produjo el rendez-vous con la corbeta, reiniciando ambas naves la navegación bajo una luna esplendorosa que mostrándose entre las nubes cubrió las aguas de un luminoso resplandor plateado. -Redoblen guardia de vigías –ordenó Grau con voz firme y sin inflexiones, haciendo caso omiso de la mirada curiosa que le dirigió el comandante Carvajal. -¡Humo a estribor! –surgió casi simultáneamente el grito de un vigía. -Tres buques, señor –apuntó Carvajal, trocando la curiosidad original por sorpresa y admiración ante el instinto de su jefe. -Avísenle a la ‘UNIÓN’. El almirante levantó sus binoculares hacia los buques que se mostraban pegados a la costa. -Sala de máquinas, sesenta revoluciones. Timonel, rumbo al oeste. En la sala de máquinas, Tom Wilkins, el antiguo ingeniero de la “INDEPENDENCIA” ahora trasbordado al “HUÁSCAR” como par del Yankee McMahon, observó con preocupación la presión que indicaban sus manómetros y miró a su colega, quien encogiéndose de hombros con resignación sólo comentó: -Well, what the heck, he’s the boss. Cuarenta y cinco minutos más tarde la máquina alcanzaba las sesenta revoluciones con la proa siempre hacia mar afuera, en tanto la “UNIÓN” cambiando su rumbo hacia el sudeste comenzaba a exhalar una espesa nube de humo que luego, virando esta vez hacia el sur, convirtió en lo que esperaba fuera una cortina protectora para el “HUÁSCAR”. -Uno es un blindado, señor. -Si es el ‘COCHRANE’ estamos complicados: debe dar doce nudos después de sus reparaciones. -Es el ‘BLANCO’, señor –reportó Palacios sin apartar su anteojo del buque. -Distancia cuatro millas, señor –anunció Aguirre. –Están dirigiéndose a la ‘UNIÓN’. -¿Velocidad? -Diez nudos, señor. -Bien, ya no podrán alcanzarnos -respiró más tranquilo el almirante, tomando el tubo de comunicación a la máquina. –Mr. McMahon, bajar a cincuenta y dos revoluciones. -Aye, aye, sir. -Un buque se está separando, señor. Enmendó rumbo a Antofagasta. -Es el ‘MATÍAS COUSIÑO’, mi almirante. Y el que acompaña al blindado es nuestra conocida ‘COVADONGA’, señor. Con su velocidad jamás nos darán alcance. -Muy bien, enmendar rumbo al norte. Mr. McMahon, mantener velocidad y revoluciones. -Yessir. -Hágale señales al comandante García y García para que mantenga su velocidad en nueve nudos y medio, manteniéndose a babor. -Sí, señor. La ‘COVADONGA’ se va rezagando, señor. Sólo el ‘BLANCO’ mantiene la distancia. Miguel Grau miró su reloj: las cinco cuarenta de la mañana y amaneciendo rápidamente. Hacia la costa la usual neblina cubriendo la parda superficie de tierra desértica, y hacia el oeste ni un sólo navío rompiendo la difusa línea azul del horizonte. Pero una preocupación empezó a filtrarse en su mente: “Algo está mal, ¿dónde está el resto de la flota enemiga?, ¿por qué sólo el “BLANCO ENCALADA” persiguiéndonos?, ¿qué hay del “COCHRANE”, que es mucho más rápido?” Sin embargo la hora avanzaba y la situación se mantenía sin variaciones, con el “BLANCO” siempre en persecución y la “COVADONGA” casi perdida en lontananza. El puente guardaba silencio, respetando el ceño fruncido del almirante. Siete de la mañana ya y en la toldilla un par de infantes de marina ríen alborozados, entendiendo que el blindado chileno ha sido incapaz de reducir la distancia. “Ojala sintiera su misma confianza…” -¡¡Humos al norte, señor!! ¡Tres naves, señor! Una mirada le bastó para comprender lo que ello significaba. -¡A toda máquina! ¡Mr. McMahon, máximas revoluciones! En la “UNIÓN” el comandante García y García, identificando las cofas blindadas del “COCHRANE”, también comprendió lo que implicaba la aparición de esos tres buques cortándoles el paso. -Nos vamos de aquí. Solo cabe la posibilidad de dividir la formación enemiga arrastrando algunos en nuestra persecución. -Pero, señor -objetó el comandante Salaverry. –Ninguno de los blindados nos perseguirá, y ésos son los que cuentan. García y García se volvió hacia sus oficiales reunidos en el puente. -El general Prado ha ordenado no entablar combate a menos que no se pueda escapar. Todos ustedes han visto las instrucciones. Si nos separamos del ‘HUÁSCAR’ podemos dividir la flota enemiga y perderla rumbo al norte, y eso es lo que haremos, ¿está claro? -Sí, señor. -Muy bien, ¡a toda máquina! * -Los tenemos, Robin Hood. -La ‘UNIÓN’ se escapa, comandante. -Teniente Rojas, hágale señales al ‘LOA’ y a la ‘O’HIGGINS’ para que persigan a la ‘UNIÓN’. Capitán Gaona, reúna a sus oficiales y prepare la artillería. Capitán Corthorn, a mi lado, necesito sus ojos: quiero que no los quite de la torre giratoria del monitor. -¡A su orden, señor! –la respuesta fue simultánea de todos los aludidos. -¿Distancia? -Cinco mil yardas, señor. -Mantener el rumbo. No abrir fuego. Guardiamarina Contreras, a la cofa: quiero que nos mantenga constantemente al tanto de las distancias, ¿entendido? -Sí señor –contestó el aludido, recogiendo sus instrumentos y corriendo a tomar su posición. En el “HUÁSCAR” Grau echó una última mirada a la “UNIÓN” que rápidamente se alejaba hacia el norte arrastrando a los dos buques menores en persecución, y desentendiéndose de ella puso toda su atención en lo que se le avecinaba. -Mr. McMahon, aumente cuatro revoluciones más. Sr. Palacios, ¿distancia? -Cinco mil yardas, almirante. -Teniente Rodríguez, teniente Santillana, preparados. Los dos oficiales, cada uno a cargo de un cañón de la torre Coles servida por artilleros ingleses, observaban por el mirador al blindado que cada vez más acortaba distancia. -¡Cuatro mil yardas, señor! “No hay escape”, pensó Grau. “Y tan seguros están que ni siquiera abren fuego”. -¡Tres mil yardas! -Caer lentamente a babor. -¡Dos mil ochocientas yardas! -Díganle al mayor Ugarteche que proteja a sus infantes de marina, están demasiado al descubierto. -¡Dos mil trescientas yardas, señor! –anunció Palacios. -Quince grados a babor –ordenó el almirante. –Abrir fuego. -¡Fuego! –repitió la orden el comandante Elías Aguirre, e inmediatamente el estruendo del disparo cubrió cualquier otro ruido del buque. -¡Atención! – advirtió Robin en el puente del “COCHRANE” al observar la nube de humo que mostrándose antes que les alcanzara el sonido cubrió la torre del “HUÁSCAR”. Y luego, al tiempo que el segundo cañón del “HUÁSCAR” rompía el fuego, echó maquinalmente una mirada a su reloj: las nueve y veinticinco minutos de la mañana. Ambos tiros pasaron por alto levantando un surtidor de agua a popa del blindado. -Mantener el rumbo. La proa al monitor. -¡Dos mil yardas, señor! –anunció Contreras desde su puesto en la cofa, al tiempo que Palacios en el “HUÁSCAR” reportaba exactamente lo mismo a su comandante. -¡Fuego! –repitió Aguirre, una vez ambos cañones estuvieron cargados nuevamente. Esta vez un proyectil del monitor impactó el pescante del ancla, destrozándolo por completo, en tanto un segundo le dio al blindaje de una de las baterías, justo en el momento que el blindado despedía un chorro de vapor, lo que llevó a Latorre a pensar que había estallado en la máquina. -¿Daños? -Aparentemente no, comandante –replicó Robin. Latorre se había empeñado en acortar la distancia, evitando guiñar la nave para poder hacer uso de su artillería, pero el mejoramiento de la puntería enemiga y el temor a que su máquina hubiese resultado dañada le decidió a abrir fuego cuando los buques estaban separados por aproximadamente unos 2000 metros. El efecto de su primera descarga fue letal, penetrando una granada de 9 pulgadas por la banda de babor, perforando el blindaje a treinta centímetros sobre la línea de flotación y estallando bajo la torre de artillería, matando a la totalidad de los servidores del winche que ronzaba los cañones. La segunda granada también dio en la batería pero su coraza resistió el impacto desviándola hacia el mar. -¡Atención! ¡Vamos a entrarles al espolón! ¡Todo a babor! ¡McMahon, toda fuerza avante! El “HUÁSCAR” embistió atrevidamente al blindado, pero Latorre atento a la maniobra esquivó el ataque, descargándole sus dos cañones de la banda que quedó enfrentando al monitor. -¡Estamos sin gobierno! –exclamó Carvajal al notar que el buque comenzaba a virar hacia estribor luego de recibir un tercer impacto de la artillería del “COCHRANE”, no obstante que el timonel giraba la rueda en la dirección opuesta. -¡Preparar aparejos de emergencia! –ordenó Grau, entendiendo que si la conexión entre rueda y timón estaba dañada el buque empezaría a girar sin pausa hacia estribor. –¿Distancia del otro blindado? -¡Cuatro millas, señor! –respondió Ferré midiendo la distancia que los separaba del “BLANCO ENCALADA”, que apuraba sus máquinas para incorporarse al combate. -¡Aparejos de emergencia montados, señor! ¡Timón en orden! Grau observó su posición y se dio cuenta que el monitor en su caída había quedado con la proa apuntando hacia Mejillones. -¡A babor! ¡Corregir rumbo! ¡Atención, vamos a embestirlos! Las ametralladoras Nordenfeldt aprovecharon el punto muerto de los cañones para acribillar la cubierta del “HUASCAR”, dirigiendo luego el fuego contra la Gatling del monitor neutralizándola completamente. -¡El ‘BLANCO’ a tres millas señor! –reportó Ferré. -¡Toda fuerza avante! –ordenó el almirante a la máquina. -Seems it’s now or never, Tom –comentó McMahon lacónicamente al recibir la orden. – All steam up, men! -¡Ahora es nuestra oportunidad! –gritó entusiasmado Robin al notar que el blindado quedaba a la aleta del monitor, dejando a su artillería en inmejorable posición para el tiro de su artillería, y Gaona también lo entendió así: -¡Atención, FUEGO! La granada dio de lleno en la torre de mando perforando el blindaje de 3 pulgadas y estallando adentro, desintegrando al almirante que voló en pedazos y matando además a su ayudante el teniente Diego Ferré, que situado bajo ella transmitía las órdenes de su jefe. La confusión fue total. El impacto había inutilizado además la rueda de combate y el sistema de comunicación a la máquina, dejando a McMahon completamente ignorante de lo que pasaba arriba, y produciendo nuevamente una caída del monitor a estribor. -¡Muevan esos cigüeñales, caramba! –rugió en su atascada torre de combate el comandante Elías Aguirre, imposibilitado de apuntar sus cañones mientras el buque comenzaba a navegar sin gobierno tendiendo a dar tumbos en círculo. -¡Señor Carvajal! ¡Comandante Carvajal! – el mayordomo Pineda intentaba abrirse paso entre los heridos y moribundos que colmaban los pasillos en su camino a popa. –¡Ha muerto el almirante, señor! En la cámara interior, el cirujano Távara, bañado en sangre hasta los codos, reconoció el cuerpo del oficial que le pusieron en la mesa. -Es el teniente Ferré. ¿Dónde está el almirante? -No lo sé, doctor. La torre es un solo agujero humeante. El teniente estaba tendido debajo, ¿está vivo? -No, muchacho. Está muerto. Destrozado por dentro. Llévenlo a un camarote de popa. El monitor volvió a estremecerse por un nuevo impacto que esta vez inutilizó completamente el cañón de estribor de la torre Coles, matando a cuatro de sus artilleros ingleses. Eran ya las 09:55 de la mañana y el castigo que estaba recibiendo el “HUÁSCAR” era impresionante, pero sin embargo su tripulación continuaba intentando ofrecer resistencia. -¡El almirante ha muerto, comandante! –reportó el comandante Carvajal al segundo comandante, Elías Aguirre. –¡Usted está al mando! -¡Muerto! ¿El almirante ha muerto? -Sí, Elías. El mando es tuyo. Yo iré a la torre de artillería. En la torre, José Melitón Rodríguez logró mover su único cañón, pero el errático navegar de monitor impedía cualquier posibilidad de puntería. -El ‘BLANCO’ a dos millas, comandante –reportó Robin, apartando la vista por unos momentos del humeante monitor, pero al volverla se sorprendió al ver su bandera sobre cubierta. –¡Arriaron su bandera! ¡Se rinden, Latorre! -¡Cesar el fuego! ¡Atención, suspender el fuego! Eran las 10:10 de la mañana y Latorre instruyó acercarse al “HUÁSCAR” manteniendo la alerta de combate, sin embargo no alcanzó a transcurrir un minuto cuando el pabellón fue izado nuevamente por un oficial que trepó intrépidamente por el palo mayor, en tanto simultáneamente la Gatling reinició el fuego contra el blindado. -¡Preparados! ¡Los vamos a embestir! –Aguirre, ya posicionado en su puesto y consciente de que el único cañón de la torre estaba por la banda contraria, girando pesadamente al esfuerzo de un número de servidores bastante inferior a los dieciséis hombres necesarios para la operación de los rodillos en circunstancias normales, decidió una vez más recurrir al espolón. –Teniente Gárezon, la caña a estribor. ¡Villavicencio! -¡Sí, señor! -Corra a la máquina e instrúyale a Mr. McMahon que dé toda fuerza avante. -¡A su orden, señor! El aspirante inició la carrera a la todavía indemne sala de máquinas, transmitiendo casi sin aliento la orden al norteamericano, quien volviéndose a Wilkins comentó: -There we go again. ¿Presión? -Treinta y dos libras. -Well, ahí vamos. Dígale al almirante que estamos listos. -El almirante ha muerto, Mr. McMahon. El comandante Aguirre está al mando. -Dead! Oh, so sorry! –pero el muchacho ya no le escuchó, corriendo nuevamente a su puesto como transmisor de órdenes en vista de que el sistema de comunicación interior del buque ya no funcionaba. -¡Atención! ¡Se nos viene encima! –Robin, muy a su pesar, tuvo que reconocer el valor del adversario que no mostraba indicios de rendición no obstante la impresión dejada por el breve momento en que su bandera fue arriada. -¡Cinco grados a babor! ¡A babor he dicho, teniente Gárezon! ¡Eso, mantener el rumbo! ¡Carvajal! ¿Qué pasa con ese condenado cañón? -Preparados” –instruyó Latorre en el puente del “COCHRANE”. –Esta vez los vamos a espolonear nosotros. Sin embargo, el errático rumbo del monitor le hizo fallar el golpe pasando a unos doscientos metros de la proa del “HUÁSCAR”, momento que aprovechó Gaona para descargarle su batería de estribor impactando en la torre de artillería en el instante en que el cañón todavía operativo era a su vez disparado por el teniente Rodríguez, penetrando su proyectil de 300 libras por la aleta del blindado y arrasando con todo lo que encontró en su paso antes de salir a popa de la batería, causando las primeras víctimas chilenas de la batalla. El efecto de la descarga chilena, por su parte, hirió al comandante Carvajal en la cara, brazos y piernas, cegándolo, por lo que hubo de ser transportado a la atención del doctor Távara, instalado ahora en la sala de máquinas como improvisada enfermería en consideración a los daños sufridos por los demás compartimientos del buque. El teniente Palacios, en tanto, golpeado en el rostro por el rebote de un trozo de metralla que le desarticuló la mandíbula inferior, se negó sin embargo a abandonar su puesto obligando al marinero que intentaba bajarlo a la sala de máquinas a que le atara un trapo para mantenerla en su lugar. La andanada, además, dejó fuera de combate al teniente Santillana y al grupo que manejaba los aparejos de la caña del timón, con lo que el buque una vez más quedó sin gobierno y cayendo a estribor, justo en el momento en que el “BLANCO” se incorporaba al combate. Eran las 10:15 y Riveros, ansioso por participar de la batalla, se encontró con el “HUÁSCAR” completando su giro y en frente de su proa, por lo que decidió embestirlo con su espolón, pero al hacerlo se interpuso entre el monitor y el “COCHRANE” obligando a Latorre a cerrar la caña a babor en tanto Riveros, dándose cuenta del peligro, hubo de hacer lo mismo hacia estribor pasando a apenas 25 metros del monitor, quien aprovechando la oportunidad le descargó su cañón de 40 libras de la banda y lo ametralló con la Gatling a voluntad, aumentando la distancia del “COCHRANE” a más de 1000 metros. La maniobra, sin embargo, dejó al buque peruano entre dos fuegos e intentando enderezar su proa. Cuando finalmente lo logró, sólo quedó en peor posición y a disposición de la artillería de los dos blindados, que esta vez no desperdiciaron la oportunidad. -¡Diablos! –exclamó Robin en el puente del “COCHRANE”. –Lo único que nos faltaba era estrellarnos con el ‘BLANCO’. -O algo peor –agregó Latorre, -porque si no ajustan su artillería no me extrañaría que nos alcance fuego amigo. -¡A babor! –ordenó Aguirre en el “HUÁSCAR”. –¿Distancia? -¡Ochocientas yardas del ‘COCHRANE’, señor! -¿Cuánto?” -“¡Setecientas, señor! -¡Teniente Rodríguez! ¡Abra fuego a seiscientas! ¡Gárezon, mantenga la caña a babor! Sin embargo Rodríguez no alcanzó a disparar su cañón: una nueva andanada dio de lleno en la torre matando instantáneamente al comandante Aguirre e iniciando un incendio a popa, en tanto el humo de la perforada chimenea cubría la cubierta del monitor, bajando además la presión de las calderas. -¡Comandante Aguirre fallecido, señor!- reportó Santillana, que obcecadamente había vuelto a subir a la torre. -¡Tomo el mando, teniente! ¿Dónde está Gárezon? -Intentando reparar el aparejo. -Dile que desde este momento es el segundo. Que suba a la batería. ¡Alférez Herrera! ¡A la caña! -¡A su orden, teniente Rodríguez! A mitad de camino en busca del teniente Gárezon, una nueva explosión arrojó de bruces a Santillana, tumbándolo sobre el teniente Palacios que viniendo en dirección contraria intentaba balbucear algo con su destrozada mandíbula. Levantándose apresuradamente, y temiendo lo peor, se volvió nuevamente hacia la torre sólo para encontrar el cuerpo mutilado de Melitón Rodríguez, tendido sobre el cadáver destrozado de su predecesor. -¿Muertos? –preguntó Gárezon, mirando por sobre su hombro. -Sí, ahora estás tú al mando, Pedro. Todos los demás han muerto. -¿Podemos continuar en estas condiciones? Palacios, enmudecido por su destrozada mandíbula, los miró con fuego en la mirada y empuñando su revólver se deslizó por la abollada tronera hacia cubierta, haciéndole señas a los servidores de la ametralladora para que abrieran fuego, sólo para recibir una lluvia de metralla de una granada del “BLANCO” que estallando contra el cabrestante lo acribilló derribándolo sobre las ensangrentadas tablas. Ambos oficiales se quedaron mirando el cuerpo de su compañero, estremeciéndose en agonía, hasta que Gárezon habló con voz ronca: -Sólo queda una cosa por hacer… -No estarás pensando en rendir el buque… -Yo no me rindo –interrumpió el alférez Herrera, uniéndose a sus compañeros. -Enviémoslo al fondo –aventuró Santillana. -De acuerdo, en eso mismo estaba pensando. Herrera, que Távara empiece a subir los heridos a cubierta. Instruye a McMahon y Wilkins que abran las válvulas. Yo iré a popa y tú Santillana vete a proa, ¿entendido? Una nueva explosión arrasó con los defensores a popa entre los que se distinguió el cuerpo exánime del mayor Ugarteche, arreciando el incendio y alcanzando al pabellón peruano que ahora arriado seguía amarrado a un quebrado pico. -Suspender el fuego –ordenó Riveros en el “BLANCO” al notar al monitor detenido, sus armas ahora enmudecidas, en el preciso momento en que la “COVADONGA” irrumpía en escena disparando también contra el monitor. –Háganle señales para que cese el fuego. Grupos de marinería peruana comenzaron a mostrarse en cubierta agitando los brazos y gritando palabras que la distancia y el ruido hacían ininteligibles, en tanto otros, evidentemente aterrorizados por la cercanía de los blindados, se arrojaron al agua temiendo probablemente que se les cañoneara sin piedad. -Se acabó, Robin Hood. 10:55 horas. Que lo anoten en el bitácora. -Una hora y media de combate, Latorre. -Así es. Admirable resistencia. Pero ahora hay que tomar posesión del buque. Prepárate para abordarlo. Llévate al teniente Simpson y a un ingeniero, además de un piquete de soldados para sofocar cualquier intento de resistencia. -¡A su orden, mi comandante! Teniente Rogers, vaya a buscar al ingeniero Carlos Warner y que traiga todo lo que pueda requerir para inspeccionar las máquinas del ‘HUÁSCAR’, incluyendo asistentes y fogoneros. -Que se prepare el teniente Serrano también –ordenó Latorre. –Y que lleve a los médicos y al capellán Ortúzar. Me temo que la situación a bordo de ese buque no debe ser muy alentadora. -El ‘BLANCO’ también está despachando un bote, comandante. El capitán Guillermo Peña al mando, señor. 2.- HONOR Y GLORIA La escena que se ofreció a los ojos de Robin apenas puso pie en la cubierta del monitor fue desoladora. Los daños causados por la potencia artillera de los blindados era apreciable y los destrozos y averías eran visibles por todos lados, especialmente en la torre de los cañones y la torre de mando, plagadas además de cadáveres que colmaban también las cámaras y entrepuentes. Grupos de marineros apilados hacia popa y en las bandas no ofrecieron resistencia alguna cuando los soldados y marineros chilenos se desplegaron fusil en mano tomando posesión del buque. -¡A la máquina! ¡Teniente Rogers! ¡Ingeniero Warner! ¡Síganme a la sala de máquinas! Mientras Simpson identificaba y reunía a los oficiales del buque –algunos de los cuales arrojaron sus espadas al mar para evitar rendirla al enemigo-, Corthorn-Davies se introducía en la sala de máquinas para encontrarse a los maquinistas McMahon y Wilkins operando las válvulas, con casi un metro y medio de agua ya en la sentina. -¡Cierren las válvulas! ¡Es una orden! ¡Cierren esas válvulas! -Sorry, sir, we do not speak Spanish. Robin desenfundó su revólver y apuntándolo directamente a la cabeza del que había hablado lo conminó nuevamente: -Close those blasted seacocks or I’ll blow your brains to kingdom come. Is that clear enough? -Yes, sir. I think I got the message. -Very good, ahora sí nos estamos entendiendo. Señor Warner, la sala de máquinas es toda suya. Mientras el ingeniero y sus fogoneros tomaban el control de la maquinaria y calderas Robin volvió a subir a cubierta, encontrándose con la segunda partida del “COCHRANE” abordando el buque. El teniente Ramón Serrano apenas pisó la borda distribuyó inmediatamente a sus hombres con instrucciones de amagar los focos de incendios aún activos en el entrepuente y en las cercanías de la santabárbara, en tanto los médicos y el capellán se multiplicaban entre los heridos y moribundos para prestarles las debidas atenciones. Robin se encaminó hacia Simpson que al pie de la perforada chimenea escuchaba con atención a un oficial peruano, quien parecía estar insistiendo enfáticamente en algo. -¿Ocurre algo, teniente? -Este oficial es el teniente Pedro Gárezon, capitán. Comandante del ‘HUÁSCAR’ en la línea de mando en consideración a la muerte de todos sus superiores. Está haciendo una petición especial. Robin llevándose la mano a la visera de la gorra lo saludó militarmente. -Mis respetos, teniente. ¿Hay algo en que pueda ayudarlo? -Sí, señor. Quisiera se nos concediera autorización para buscar el cadáver del almirante Grau, el que no ha sido hallado hasta este momento. -Muy bien, teniente. Puede proceder a su búsqueda. Teniente Simpson, que se le preste toda la ayuda que sea necesaria. -El capitán Castillo y el capitán Peña a bordo, capitán –avisó Rogers. El bote despachado desde el “BLANCO” acababa de acoderarse al monitor y los dos capitanes de corbeta trepaban en esos momentos a bordo, el primero en su calidad de mayor de órdenes de la escuadra y el segundo nominado por el comandante Galvarino Riveros para comandar el “HUÁSCAR”. -Victoria, Robin Hood –saludó el primero con una sonrisa. -Victoria, Luis Alberto, Guillermo. El buque es nuestro. -Con su permiso, señor –interrumpió el aspirante Roberto Anacleto Goñi, y escoltado por el maestre de señales Jorge Sibbald se abrió paso con todo desparpajo por entre los tres oficiales superiores, encaminándose ambos hacia el mástil para trepar hasta la cofa y proceder a desplegar el pabellón de la estrella solitaria en lo alto de la capturada nave. -Ahora sí, caramba –celebró Robin. El capitán Guillermo Peña inmediatamente tomó posesión de su cargo y distribuyó a los oficiales y marinería que había traído en puestos claves del buque, tomando especial precaución en achicar el agua, tapar las perforaciones del casco y revisar los posibles focos de incendio para evitar conflagraciones, comenzando el traslado de prisioneros y heridos a los blindados y reuniendo los cadáveres de los caídos en un sector de la cubierta, respetando la búsqueda del cuerpo del almirante Grau por el teniente Gárezon. El recuento final de bajas en el “HUÁSCAR” arrojó 33 muertos, incluyendo cuatro oficiales; 24 heridos graves; tres heridos leves, y 144 prisioneros ilesos aunque con una buena cantidad de contusos. Se reportaron, además, cuatro desaparecidos, probablemente ahogados cuando saltaron al mar algunos tripulantes al final del combate. Al heroico teniente Palacios se le brindó toda la atención posible a bordo del “COCHRANE”, incluida la asistencia de un marinero peruano como mayordomo particular, pero lamentablemente fue imposible salvarle la vida en consideración a la gravedad de sus heridas. El abnegado cirujano Santiago Távara, quien resultó herido al final de la batalla, hubo de permanecer también en el “COCHRANE” en virtud de sus heridas. Posteriormente otros siete de los más graves tampoco lograron sobrevivir. En lo que respecta al lado chileno, en el “COCHRANE” hubo 10 heridos, uno de los cuales murió luego, en tanto que ni el “BLANCO ENCALADA” ni la “COVADONGA” registraron bajas. Recibido el informe preliminar, Riveros instruyó iniciar la navegación rumbo a Mejillones para desembarcar a los prisioneros, sepultar a los fallecidos e inspeccionar con más detalle al monitor antes de enviarlo rumbo al sur. El buque, escoltado por los blindados y el “MATÍAS COUSIÑO”, arribó a Mejillones hacia las 15:00 horas, y dos horas después el propio teniente Gárezon halló los restos del almirante Grau entre los restos destruidos de la torre de mando, pero el macabro descubrimiento consistió sólo en un trozo de pierna desde la pantorrilla al pie, calzado con un botín de cuero del cual la capellada había desaparecido como cortada con una navaja filosa, sin dañar la suela ni las uñas de los dedos, que estaban desnudos y sin rastros de medias. Robin fue testigo del hallazgo, lo que sumado a la imagen de matadero con la que se encontró al ingresar a la torre de artillería del “HUÁSCAR” se tradujo posteriormente, ya en la soledad de su cámara, en un violento ataque de náuseas que sólo logró controlar cuando Colipí, único testigo del ataque, le hizo tragar casi un cuarto de la botella de cognac que su superior suponía celosamente guardada y protegida de ojos indiscretos. -Tranquilo, mi capitán Córton. Y échese otro traguito de este juerte que ya sé por experiencia que cura todos los males. -¿Y cómo demonios sabes tú eso, marinero Colipí? –replicó Corthorn-Davies, con las convulsiones disminuyendo en intensidad pero siendo reemplazadas por un ataque de tos, abundante lagrimeo de ojos y la pérdida temporal del aliento. –¿Es que me has estado birlando mi bebida, bellaco? -¡Jamás, mi capitán Córton! ¡Cómo puede pensar eso! -¿Ah, sí? ¿Y cómo se explica que aparezcas tan suelto de cuerpo con mi botella en la mano? ¿Y precisamente ahora? -Porque cuando me ordenaron embarcarme en el bote con el teniente Serrano para abordar al barquichuelo ese, mi capitán, me imaginé que usted ya estaría metido ahí en lo más peliagudo. Y entonces me dije, ‘Colipí, la custión debe estar color de hormiga después de los chancacazos que recibieron los cholos de mis comandantes Latorre y Riveros, y si mi capitán Córton está en medio de toda esa embarrada la debe estar pasando mal’. Y entonces me acordé de ese tónico suyo que le acompaña desde los tiempos del ‘BLANCO’ y que me encontré por casualidad, y decidí traérselo por si lo necesitaba. Y ya ve, no me equivoqué. -¡Que te encontraste por casualidad! ¡Habrase visto desparpajo igual! ¡Eres un…! –el repentino ataque de tos que acometió al capitán le impidió a Colipí enterarse del adjetivo del que iba a hacerlo merecedor su superior. -Capitán Corthorn-Davies –interrumpió un ordenanza, apareciendo en la puerta de la cámara, –el comandante Latorre lo requiere en el puente-. Y luego, notando el rostro congestionado del oficial, agregó en tono preocupado: -Perdón, ¿pero está usted bien, señor? Si me permite que lo diga, no tiene usted muy buen aspecto, señor –el marinero miró con un gesto de interrogación a Colipí, quien sólo se encogió de hombros. -Sí, estoy bien. Voy inmediatamente. Marinero Colipí, gracias por su asistencia. Puede retirarse ahora. Marinero Colipí, sin la botella, el tónico se queda aquí, ¿está claro? -Sí, mi capitán. A su orden mi capitán. * -Robin Hood, te vas con el ‘HUÁSCAR’ a Valparaíso. Instrucciones del comandante Riveros, quien quiere que te involucres directamente en las reparaciones del buque para su más pronta incorporación a la escuadra. -Y, bueno, al menos podré ver a Karen. ¿Alguna reacción por la captura del monitor? -Alborozo nacional, hasta donde sé. Y el informe de Riveros rinde un homenaje a Grau al cual también me sumo, y que en su parte medular dice que la muerte del contraalmirante peruano ha sido muy sentida por los jefes y oficiales de esta escuadra, haciendo amplia justicia al patriotismo y valor de un notable marino. -Muy de acuerdo, Juan José. Un digno y bravo enemigo. ¿Algo del Gobierno? -Sí, el ministro Sotomayor transmitió al comandante Riveros un mensaje de la Presidencia resaltando que el pueblo chileno, en honor a sus tradiciones, se hace un deber en presentar homenaje al valor y honradez del almirante, instruyendo que su cadáver sea dignamente sepultado. Y a este respecto, mañana, con honores de ordenanza presentados por los Batallones Chacabuco y Zapadores, se celebrarán las honras fúnebres en honor de los fallecidos del ‘HUASCAR’ en presencia del Ministro de Guerra don Rafael Sotomayor, del General en Jefe don Erasmo Escala, del Jefe del Estado Mayor, y de los comandantes y oficiales de los buques encabezados por el comandante Riveros. -Ya veo –comentó lacónicamente Robin, pensando con un estremecimiento en que los restos mortales del almirante apenas llenarían una caja pequeña. –Honor y gloria a un noble oficial y marino.
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¡Descubre lo nuevo en El Compás ! Haz clic aquí Te invitamos a sumergirte en las páginas de El Compás , donde encontrarás las últimas novedades, actividades y reflexiones que fortalecen nuestra vida caleuchana. Este es el espacio donde nuestra comunidad se conecta, comparte su historia y proyecta su futuro, siempre guiados por nuestras tradiciones y valores. ⚓ ¡No te lo pierdas! Mantente informado y siente el orgullo de ser parte del espíritu caleuchano. ¡Tu voz es parte de El Compás ! Si tienes ideas que aportar, no dudes en escribirnos a: sec.redes@caleuche.cl . Comparte tus chistes navales, anécdotas inolvidables, ofertas de trabajo o propuestas para entrevistas. ¡Juntos mantendremos vivo el espíritu caleuchano y seguiremos navegando con rumbo firme! ⚓
- Una mágica “Noche en Paris” en la cubierta del Caleuche Buque Madre
El pasado viernes 22 de noviembre, la cubierta del Caleuche Buque Madre se transformó en el escenario perfecto para vivir una velada inolvidable bajo el encantador título de “Noche en París” . El evento, cargado de romanticismo y cultura, reunió a los caleuchanos y sus invitados para disfrutar de una experiencia única, donde la música francesa, acompañada de un rico menú gastronómico, fueron los grandes protagonistas. Nuestro anfitrión, presentó a la destacada intérprete Silvia Lobo y su cuarteto , quienes frente a un lleno total, se destacó su amplia trayectoria resaltando la calidad artística que trajo a esta noche especial. Silvia hizo gala de su talento al desplegar un cancionero francés que emocionó a todos los asistentes. Con clásicos inolvidables como Milord, Et maintenant, Ne me quitte pas, La bohème, Hymne à l’amour, Nathalie y otras magníficas interpretaciones, que arrancaron aplausos y suspiros, evocando recuerdos y sentimientos que resonaron en cada rincón del Buque Madre. La “ Noche en París ” no solo fue un éxito artístico, sino también una ocasión para reforzar los lazos entre los miembros del Caleuche, celebrando juntos el espíritu de unión y tradición que caracteriza a esta institución. Con este evento, el Caleuche Buque Madre y su programa “EN EL CALEUCHE” sigue consolidándose como un referente cultural y social, brindando espacios para el disfrute de sus miembros y fortaleciendo la identidad caleuchana con actividades que enaltecen el arte y la música.
- ¡Navidad en el Buque Madre!
¡ESPECTACULAR PRESENTACIÓN DEL CORO TABERNÁCULO DE CRISTO! RESERVA AQUÍ El próximo viernes 20 de diciembre a las 19:00 hrs ., la familia del Caleuche Buque Madre se llenará del espíritu de la Navidad con una nueva presentación del Coro Tabernáculo de Cristo, dirigido por el destacado arquitecto y director coral Juan de Gajardo. Con más de una década de trayectoria, este coro ha demostrado que la música es mucho más que arte: es un acto de fe, comunidad y esperanza. Integrado por un centenar de voces voluntarias de distintas iglesias cristianas-protestantes de Santiago, el Coro Tabernáculo de Cristo ha llevado su mensaje de unidad y paz a hospitales, teatros, plazas públicas e incluso al Congreso Nacional. Los invitamos a inscribirse desde ya en nuestra web www.caleuche.online en el botón RESERVAS , o llamando a nuestro Capitán de Altos al número +56995434498. El precio del cover es de $6.000 por persona e incluye un cóctel y la interacción con los artistas. Una vez finalizada la actividad, los invitamos a que se queden a cenar, porque tendremos un menú especial desde las 21.30 horas. Únete a esta especial celebración navideña en familia. Disfrutemos juntos de una velada llena de armonía y espíritu caleuchano.
- BOGATÚN DE DESEMBARCO 2024: “Aquí los Marinos no mueren”
En un emotivo cierre de año, el Caleuche celebró su tradicional Bogatún de Desembarco 2024 , una velada donde la alegría y la reflexión se entrelazaron en la cubierta del Buque Madre. Caleuchanos acompañados de sus “remolques”, familiares y amigos, se reunieron para compartir este último navegar del año, marcado por momentos memorables y el espíritu de camaradería que caracteriza a esta gran Tripulación. El Comandante del Buque Madre y Presidente de la Corporación Caleuchana, Contraalmirante (R) Roberto Macchiavello Marcelí, se dirigió a los asistentes con palabras de gratitud y reflexión: "Agradecerles que nos estén acompañando en este Bogatún de Desembarco el que ponemos término a las actividades de fin de año. Un año que pasó muy rápido, con cosas muy buenas y otras no, como la pérdida importante de Caleuchanos que han partido y que son parte de nuestra tradición. Pero, una de las gracias es que todos aquellos marinos que zarpan dejan su espíritu impregnado en estas cubiertas... aquí los marinos no mueren. No se van, aquí se les recuerda siempre. El espíritu de los marinos caleuchanos permanece fondeado en este lugar, en medio de la ciudad de Santiago." Durante la navegación, el Capitán de Trabazones, José Miguel Correa, asumió el control del Buque. Acompañado por el Cadete Sideral, Gustavo Muñoz, y el Cadete Pescador, Harold Yuseff Bonnemaison, convirtieron el Puente en un escenario de celebración, memoria y homenaje. Un momento destacado de la noche fue la entrega de estrellas, símbolo de honor y tradición en el Caleuche. La primera fue otorgada al Cadete Fernando Cruz Serrano, hermano del recordado Cadete Honorario Eduardo Cruz Serrano (Q.E.P.D.), en un acto que honró la memoria de un marino que navegó estas cubiertas durante 44 años. La segunda Estrella fue para el Cadete Honorario Carlos Arriagada Gebhert, un Cadete querido y antiguo, reconocido por su impecable vestimenta caleuchana en esta noche distendida. En cada rincón del Buque resonó el espíritu de quienes partieron, impregnado en las cubiertas como legado eterno. Aquí, en el Caleuche, los marinos no mueren; su esencia queda fondeada en el corazón de esta Tripulación, lista para zarpar hacia nuevos horizontes en 2025.











