Un Héroe de la Fragata Lautaro

Actualizado: 11 de dic de 2020



Para muchos marinos de mediados del siglo XX, la denominada fragata Lautaro, en honor al cacique mapuche, pudo ser considerada como uno de los buques escuela más bellos arquitectónicamente en Chile. Muchos lamentan que su último viaje se haya producido en febrero de 1945, año en que el mundo estaba sumido en una sangrienta guerra y las confianzas entre naciones se habían roto.


Han pasado 75 años desde el trágico incendio de la Fragata Lautaro, la cuál el 28 de febrero de 1945 navegaba frente a la costa del Perú.


Todos los años se recuerda a los que dieron su vida en el incendio con una misa celebrada en la Capilla Naval de Las Salinas, cuyos nombres están grabados en una placa conmemorativa.


La Fragata Lautaro, ha sido un velero que no podrá ser olvidado por quienes alguna vez la tripularon.


En una entrevista telefónica otorgada por el Guardiamarina sobreviviente de la tragedia, Don Fernando Becerra Plate, nos contó cómo se encuentra de salud, sus recuerdos del Caleuche y del accidente que lo marcó hace 75 años.


En ese entonces, el Guardiamarina Becerra mencionó en una entrevista “mis pensamientos no los puedo expresar en letras, sólo doy las gracias a Dios por los que nos salvamos, y recordar con cariño a quienes no lo lograron”.


Hoy, recuerda ese día como el más desolador “cuando ya nada podía hacerse para salvar La Lautaro, había que abandonarla; para eso los que estábamos en la toldilla procedimos a armar una balsa con los enjaretados de los baños y se arrió al mar junto con la embarcación disponible, destacando la disciplina ejemplar mostrada en todo momento. Luego cada uno escogía la forma de abandonar el barco. Yo lo hice con zapatillas de lona, traje de baño, camisa y un pañuelo. Ante tal desolador panorama, antes de saltar por la borda, rogué a Dios que no me dejara morir tan joven (20 años)”. Recuerda emocionado, Don Fernando.


Para el Guardiamarina, su madre Irma Plate Dittborn, fue clave “me gustaría recordar a mi madre, quién donó la bandera de Chile, la que se usó en la ceremonia de la transferencia de la Priwall a La Lautaro, esa bandera se encontraba en la Cámara del Comandante en una caja de Caoba la cual tenía una placa con el nombre de mi padre, Contraalmirante Manfredo Becerra Saavedra” recuerda con admiración aquella bandera que se quemó en el fatal accidente.


Retrocediendo en el tiempo, recuerda sus años de servicio en el Caleuche “para mí era la continuación de la Armada, por el espíritu de cuerpo que reina tanto en los cadetes y en el personal administrativo y de servicios”, sonríe recordando sus almuerzos en la Cámara Covadonga y Bogatunes en los que participó.


Actualmente Don Fernando Becerra, tiene 96 años, goza de buena salud, le gusta leer, ver programas de televisión, antes de la pandemia compartía bastante con amigos y familiares, vive con su hija Marcela Becerra, a quien extendemos nuestros agradecimientos por permitirnos entrevistar a su padre.


Agradecemos a nuestro compañero Caleuchano Don Fernando Becerra, por su coraje, valentía y compañerismo al servicio de la Fragata Lautaro y nuestro Buque Madre.

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